Podríamos aprovechar el tiempo que estamos viviendo para transformar profunda y favorablemente nuestra existencia. Las experiencias que interrumpen nuestras rutinas vitales pueden desatar dinámicas de transformación si estamos dispuestos a dejarnos transformar y si logramos darles un horizonte de significado. El artículo analiza cómo ciertas experiencias pueden generar transformaciones profundas y duraderas en las personas, tomando como referencia la espiritualidad ignaciana. Plantea que la cuarentena, al interrumpir las rutinas y cuestionar los significados habituales de la vida, puede convertirse en una oportunidad de reflexión, crecimiento y cambio, siempre que exista disposición para dejarse transformar y que la experiencia adquiera un nuevo sentido.
El artículo reflexiona sobre la experiencia de san Ignacio de Loyola durante su convalecencia y la relaciona con el confinamiento provocado por la pandemia. Destaca la importancia de mirar hacia el mundo interior, reconocer y ordenar los sentimientos y practicar el discernimiento para afrontar las crisis como oportunidades de crecimiento, creatividad y transformación personal.
El artículo analiza las incertidumbres sobre el escenario posterior a la pandemia de COVID-19 y sus posibles consecuencias sanitarias, económicas y ambientales. Destaca la relación entre la aparición de enfermedades zoonóticas y el deterioro de los ecosistemas, y examina las propuestas de recuperación basadas en una transición hacia economías más sustentables, como el Green New Deal estadounidense y el Pacto Verde Europeo. El autor advierte, sin embargo, que las dificultades económicas y el desempleo podrían obstaculizar estas transformaciones.