Significados del consumo en las clases medias santiaguinas
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Universidad Alberto Hurtado

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Doctorado en Sociología

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La presente tesis plantea que el consumo puede ser entendido como un conjunto de prácticas performativas, vale decir, acciones por medio de las cuales los actores, los significados y el escenario social son constituidos simultáneamente. Sin que esto implique que los actores cuenten con total libertad y/o capacidades agenciales ilimitadas para dar forma al orden simbólico a su antojo, pues han de remitirse a las estructuras y contenidos culturales ya existentes y establecidos por medio de prácticas previas. El carácter performativo del consumo y la relevancia de la que goza en la sociedad moderna, hacen de éste, un conjunto de prácticas particularmente idóneo para la conformación y expresión de las identidades sociales. Nuestro ser social, las coordenadas de nuestra posición de clase, laboral, familiar, de amistad, individual, entre otras, son materializadas y posibilitadas por nuestra interacción con los distintos bienes que dan forma a los espacios y tiempos que habitamos y utilizamos. Así también, el consumo constituye un terreno moral. Las prácticas que lo conforman, cimentan valoraciones diferenciadas de las mismas, constituyendo el referente valórico, a partir del cual se evaluarán aquellas que les sucedan, lo que determina el que sólo algunas de ellas sean legitimadas socialmente. En este contexto, el consumo constituye un conjunto de prácticas particularmente relevante, para la comprensión de la conformación de las clases medias santiaguinas. En las últimas tres décadas, estos segmentos han sufrido importantes cambios en su composición y dinámicas, que se han materializado en la decadencia de la clase media tradicional, segmento fuertemente dependiente del aparato estatal como fuente de trabajo; y el surgimiento de la llamada clase media emergente, grupo que gracias al alcance de más altos niveles educacionales y mayores ingresos, se habría visto liberado de la precariedad propia de la situación de pobreza, lo cual, de acuerdo a diversas investigaciones, estaría dando lugar a dinámicas de consumo que se asociarían a un alto nivel de endeudamiento y formas de consumo excesivas. Situación que ha reabierto el debate sociológico acerca de los criterios de estratificación pertinentes, para dar cuenta de la sociedad chilena. De este modo, en los sectores mesocráticos chilenos se conjugan dos interrogantes que consideramos han de responderse empíricamente. Primeramente, ¿Cuáles son los significados que las clases medias santiaguinas otorgan a los bienes que consumen por medio de sus prácticas cotidianas? y, en segundo lugar, ¿Cómo los significados que las clases medias santiaguinas otorgan a los bienes de consumo dan cuenta de sus mecanismos de identificación y distinción intra e inter-estrato? Consecuentemente, la presente tesis corresponde a un trabajo inductivo, guiado por la teoría de la práctica social que procura, primeramente, otorgar una respuesta empírica a las interrogantes ya mencionadas, y, secundariamente, contribuir a la elaboración de nuevos desarrollos conceptuales que permitan aproximarse a la comprensión de las fuentes y dinámicas a las que dan lugar o utilizan, los miembros de las clases medias santiaguinas para significar los objetos que consumen. Nuestro interés por dar cuenta del carácter situado y dinámico de las distintas significaciones que las clases medias santiaguinas otorgan a los objetos que consumen, nos instó a realizar un trabajo de observación etnográfica. Pues, esta forma de aproximación metodológica, no experimental y basada en el logro de grados de confianza importantes con los sujetos estudiados, nos permitió captar el cómo los significados del consumo, se ven constituidos, reproducidos y/o modificados, en los discursos y prácticas de estos segmentos. De este modo, la presente investigación constituye un trabajo, que por medio de la integración de las teorizaciones sociológicas y la indagación empírica, propone una reflexión acerca del rol constitutivo del que goza el consumo actual respecto de la realidad social. Nuestra investigación se inicia con una revisión teórica, acerca de las formas en que la disciplina sociológica ha abordado la temática del consumo, su significación y la conformación de las clases medias chilenas, a partir de la cual toma forma nuestra propuesta de investigación, centrada en el estudio empírico de las prácticas de consumo de estos grupos y que plantea, hipotéticamente, el que las clases medias santiaguinas cuentan con referentes simbólicos y relacionales propios, a través de los cuales significan a los bienes de consumo, los cuales no pueden ser reducidos, en todos los casos, a prácticas imitativas de los sectores más acomodados de nuestra sociedad. Concretamente, el trabajo empírico al que dio lugar a esta tesis, develó la presencia de ciertos bienes de consumo particularmente relevantes, para la constitución identitaria de las clases medias santiaguinas, pues su tratamiento por parte de la industria y los modos en que eran apropiados por los colectivos e individuos, favorecían que se constituyeran en marcadores eficientes y evidentes, de las diversas posiciones y roles sociales detentados. Situación, que a su vez, otorgaba a los discursos y prácticas desarrollados en torno a estos bienes, una densidad simbólica considerable, mas no unívoca. Dichos objetos, a saber, el automóvil, los bienes tecnológicos, aquellos consumidos en torno al turismo, el vestuario y la alimentación, así como las prácticas en que eran utilizados y sus principales dinámicas de significación, son revisados en los primeros cinco capítulos de resultados de esta tesis. Los que son seguidos por dos capítulos que decantan y revisan las claves identitarias, individuales y colectivas, a las que dan lugar, las clases medias santiaguinas por medio de su consumo. Entre los principales resultados de esta investigación se encuentra el hecho de que las clases medias santiaguinas significan al consumo a partir de dinámicas que pueden ser consideradas propias, en tanto se remiten a una memoria de consumo conformada en torno al escenario social chileno de la década de los ochentas, en el cual las claves de consumo e identitarias se encontraban marcadas por la dicotomía poder acceder/no poder acceder, signando a unos y otros como pobres y ricos. Desde entonces, el escenario de relativa bonanza económica de los años noventa, vino a modificar dichas distinciones y dar lugar a un escenario social en el cual, las clases medias santiaguinas, en base a su memoria de consumo, dan forma a dos esquemas morales a partir de los cuales signan al consumo: “la moral de la carencia”, asociada a los sectores medios de reciente ascenso social, para los cuales el consumo constituye una vía para acceder a la integración y respeto social, así como una instancia festiva y colectiva que no ha de posponerse, pues, dada su precaridad (educacional, laboral y social) su futuro aparece como incierto y por tanto se ha de disfrutar mientras sea posible. Mientras, aquellos grupos medios socializados en la posición mesocrática daban lugar a una “moral de la moderación”, que procuraba el favorecer los actos de consumo racionales y comedidos, a la vez que intentaba alejarse discursivamente del consumismo. Aunque en la práctica, quienes participaban de ella, también ponían en escena prácticas de consumo impulsivas y/o hedonistas. Al mismo tiempo, que esta moral comedida, daba cuenta de un temor velado a su descenso social.
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