Religión y política. Transformaciones del campo religioso en Chile 1965-2005: La relación política y religión a través de la Iglesia Católica
| dc.contributor.advisor | Romero Ocampo, Javier Ernesto | es_CL |
| dc.contributor.author | Tan Becerra, Reinaldo Ramón | es_CL |
| dc.contributor.editor | Facultad de Ciencias Sociales | es_CL |
| dc.contributor.editor | Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales | es_CL |
| dc.date.accessioned | 2015-03-03T00:51:44Z | |
| dc.date.available | 2015-03-03T00:51:44Z | |
| dc.date.issued | 2012 | |
| dc.description | Tesis para optar al grado de Magíster en Estudios Sociales y Políticos Latinoamericanos | es_CL |
| dc.description.abstract | La relación entre religión y política en Chile es de larga data, como así también en el resto de América Latina. De ello da cuenta el estrecho vínculo entre corona española e Iglesia Católica Romana, en América durante la conquista y la colonia; y después la relación, nuevamente, de la Iglesia Católica pero ahora con las nacientes repúblicas latinoamericanas. Lo cual tiene su correlato en el siglo XIX y parte del XX con la instalación del sistema de partidos políticos, como forma de conducción del poder de los nuevos Estados, y su división entre conservadores y liberales; siendo los primeros quienes harán suya la representación de los intereses políticos de la Iglesia en el campo político. Es indudable que la configuración del campo político y religioso latinoamericano, desde la llegada de los españoles, ha sido fuertemente influenciada por Europa, y posteriormente Estados Unidos, quienes han jugado un rol orientador fundamental en los agentes latinoamericanos que han conducido los cambios o ajustes en los respectivos campos. De ello dan cuenta en el último medio siglo la Guerra Fría y el Concilio Vaticano II. En los orígenes de los Estados latinoamericanos, sus referentes franceses y estadounidenses. La constitución del campo político y religioso supone la presencia de agentes que cumplen, en ambos, roles de mediación y representación. El primero toma el cuerpo de la mediación política desarrollada por la institucionalidad de los partidos políticos, quienes buscan representar los intereses de los agentes que los han elegido, pugnando por hacer realidad sus demandas. En el segundo toma la forma de grupos sacerdotales, quienes canalizan las demandas de los laicos hacia Dios, y que también pugnan con otros mediadores por captar la fidelidad de los laicos. En ambos hay monopolio, en uno del acceso al poder, y en el otro del uso de los bienes sagrados que posibilitan el acceso a Dios. Situación legítima mientras haya cambio en la realidad que favorezca a adherentes políticos como a fieles laicos. La total autonomización de los agentes que representan en política y religión va a llevar a su total pérdida de legitimidad y por tanto remplazo por otros que respondan a las demandas políticas y religiosas. La vinculación entre los campos mencionados es estrecha. La tesis que sustenta el presente estudio es que la cosmovisión que instala el campo religioso implica demandas políticas y sociales que afectan el funcionamiento del campo político, colaborando en la legitimidad o no de los agentes políticos y en la emergencia de nuevos agentes al interior de éste; y por otra parte las decisiones que tome el campo político determinan el funcionamiento del campo religioso, posibilitando transformaciones en él. Lo cual tiene implicancias para toda la sociedad de la que son parte. Condición central para el desarrollo de esta tesis es el involucramiento en materia social del campo religioso. Si este hecho no se da los agentes la interacción definida en la tesis no acaece. El período de tiempo considerado por el estudio va de 1965 a 2005, por ser gran parte de este testigo de una serie de transformaciones en el campo religioso que van en conjunto con cambios de importancia para la sociedad chilena en el campo político. Se abre el período 1965, con la realización de un proyecto político con fuerte sustento de la Iglesia Católica, el ascenso al poder del gobierno de Chile por parte de la Democracia Cristiana (DC), encabezada por el Presidente Eduardo Frei Montalva, revolución en libertad. Es la apuesta por realizar la Doctrina Social de la Iglesia en el espacio político y social. Tiempo acompañado por el Concilio Vaticano II y la II Conferencia Episcopal Latinoamericana (CELAM). La jerarquía de la Iglesia Católica chilena la lleva hacia un involucramiento con lo social y con el cambio de la estructura de la sociedad chilena. Terminado el período de Frei (1964-1970) asume el poder presidencial Salvador Allende Gossens, y con él de la alianza de partidos que conforman la Unidad Popular. A la alianza de gobierno adhieren grupos cristianos derivados de la DC: MAPU e IC. El Episcopado chileno no apoya al nuevo gobierno, por su postura filo marxista pero tampoco lo castiga, reflejo de lo que ya estaba ocurriendo al interior de la Iglesia: diferenciación entre sectores progresistas (adhesión a socialismos de carácter marxista), de centro y conservadores (vinculados a la derecha y a un eclesiología que ubica el rol de la Iglesia dentro de su quehacer ritual tradicional y no social). La pérdida de toda capacidad de diálogo de la diferencia, acompañado de la radicalidad de todos los agentes de la sociedad lleva a una situación de quiebre de la institucionalidad política, la cual es acompañada por la instalación de un nuevo gobierno a través del golpe cívico-militar de 1973, el cual pone fin a la vía chilena al socialismo y a la institucionalidad política que operaba hasta el momento. Era el ascenso al poder de los militares con el apoyo de grupos de derecha y eclesialmente conservadores. Durante gran parte del período de la dictadura cívico-militar (1973-1990), el único contrapeso que ella tuvo en el campo político en Chile fue la Iglesia Católica. Ella toma posición directa en el campo político frente al operar sin control de la dictadura, frente la vieja institucionalidad política chilena que había sido suprimida, a través de su persecución, tortura, muerte o exilio. No había nadie más, la Iglesia se autodefine como la voz de los sin voz. El retorno a la democracia, 1990, va acompañado de un repliegue del espacio público de la Iglesia Católica, tomando una línea retirada de la discusión social, acompañada de la secularización de su accionar social. Deja de ser un agente en el campo político, o mejor dicho reposiciona su rol, retomando su posición en el campo religioso. En este nuevo tiempo político son de importancia las orientaciones entregadas por la Conferencia Episcopal Latinoamericana de Santo Domingo en 1992, que perfilan el quehacer de la Iglesia, clero y laicos, hacia adentro. La Nueva Evangelización busca recuperar los valores tradicionales, en cuanto la moral privada y práctica ritual centrada principalmente en los sacramentos. Es la privatización de la fe acompañada del retiro del campo político público. El retiro del espacio público social de la Iglesia abre la posibilidad de la secularización de éste, y con ello de aumento del poder laico, proceso iniciado por la dictadura, y posteriormente consolidado por la nueva democracia. Lo cual abre espacio para el despliegue de nuevas tradiciones y formas de religiosidad que entran en pugna por el campo religioso chileno. | es_CL |
| dc.format.extent | 72 h. | es_CL |
| dc.identifier.uri | http://repositorio.uahurtado.cl/handle/11242/6623 | |
| dc.language.iso | es | es_CL |
| dc.publisher | Universidad Alberto Hurtado | es_CL |
| dc.subject.lcsh | Religión y Estado -- Chile | es_CL |
| dc.title | Religión y política. Transformaciones del campo religioso en Chile 1965-2005: La relación política y religión a través de la Iglesia Católica | es_CL |
| dc.type | Tesis | es_CL |
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